En otras ocasiones he comentado ya en esta columna que las posiciones políticas del gobernador del Banco de España nacen de a una visión ideológica de las relaciones económicas que no se corresponde con la realidad.
La mejor prueba de ello son sus continuos errores de análisis y predicción, fácilmente comprobables si a posteriori se contrastan sus declaraciones públicas con lo que efectivamente ha ido sucediendo, o los análisis que ha hecho el banco con la evolución real de la economía.
Así, pese a disponer de todos los medios a su disposición, el Banco de España y su gobernador (como los de otros países) fueron incapaces de prever la crisis financiera ni siquiera cuando estaba a dos palmos de sus narices. De no ser por la gravedad de la situación, daría risa que quien ha demostrado tantas veces su falta de acierto y perspicacia en el análisis de la realidad se presente ahora a la ciudadanía como el que tiene las claves para salir de la crisis.




















