Carlos López, en Euribor
Hace tres años, la tecnología permitió a los granjeros la oportunidad de romper una regla básica de la naturaleza: Las vacas no iban a tener el mismo número de machos y hembras, en vez de eso y gracias a un método de alta tecnología aplicado a los sementales, se “producirían” más vacas para ser criadas como rentables productoras de leche.
Por tanto, la productividad de estas granjas aumenta ya que pueden hacer más con menos. Si vamos aún más lejos, los criadores podrían utilizar esta técnica para aumentar el número de nacimientos de vacas productoras de leche descendientes de sus mejores productoras de leche, lo cual produce dos efectos. En primer lugar, nacen más vacas y en segundo lugar, las que nacen serán mejores productoras de leche. Como veis, todo un chollazo gracias a la tecnología.
¿Cuáles son las consecuencias de esta mejora técnica?


