Alejandro Nadal
El G-20 de Toronto pasará a la historia. No por la represión contra los manifestantes, eso ya es costumbre y nada nuevo. Será recordado por el compromiso de sus integrantes para convertir la crisis en una réplica de la gran depresión. El comunicado final del G-20 explícitamente le pone cifras a este pacto retrógrado: reducir en 50 por ciento los déficit fiscales para 2013. Una medida que en la fase actual de la crisis, con una demanda deprimida y altas tasas de desempleo, equivale a un suicidio colectivo.
Es la respuesta a la histeria del déficit fiscal que en Europa y en Estados Unidos comienza a desdibujar una recuperación muy frágil. Parlamentos y congresos de legisladores parecen conejos asustados en un corral que dice a la entrada equilibrio fiscal.
Es la respuesta a la histeria del déficit fiscal que en Europa y en Estados Unidos comienza a desdibujar una recuperación muy frágil. Parlamentos y congresos de legisladores parecen conejos asustados en un corral que dice a la entrada equilibrio fiscal.





