¿Te creias que los fondos éticos era la honrosa alternativa a los tradicionales fondos de inversión? pues lee el siguiente artículo de Javier Rodríguez ¿Cómo podemos las personas influir en las grandes decisiones? ¿Podemos influir en la economía del mundo?. Están surgiendo dos áreas, esenciales para el sistema capitalista, que presentan un fuerte potencial como elementos de transformación social. Me refiero a nuestro poder como consumidores y como ahorradores. Como consumidores nuestra política de compras puede ser una importante palanca de fuerza en la toma de decisiones de las empresas (véase si no, la renuncia a comercializar alimentos modificados genéticamente por parte de gigantes como Carrefour, Nestlé, o Unilever tras las protestas de los consumidores).
El potencial es grande, pero está poco trabajado y organizado. Como ahorradores, si cabe el potencial es aún mayor, pero aquí el vacío es casi total. Es en este campo, el del ahorro, en el que me voy a detener. Si las cifras no me engañan, puedo afirmar que los españoles ahorramos unos 100 billones de pesetas. Esta ingente cantidad de dinero es gestionada por entidades bancarias y financieras con una regla: la maximización del beneficio. Se da entonces la paradoja de que el ahorrador puede tener fuertes convicciones éticas o ecologistas y su dinero esté trabajando al mismo tiempo en un sentido nada ético ni ecológico.









